Finalmente el tiempo no acompañó para que se pudiera celebrar el partido aplazado del sábado que se volvió a suspender porque la cancha de juego mojada por la lluvia era una pista de patinaje.
El domingo sin embargo amaneció con sol y el fresco otoñal preludio del invierno.
El partido se presentaba con cierta incertidumbre por la bajas y ausencias que presentaba el equipo, pero como siempre el Osaka iba a competir con sus mejores cualidades ofreciendo un rendimiento por encima de las posibilidades.
En esta ocasión bajo las ordenes de una dupla de lujo en el banquillo Felisidis y Perico, con una experiencia y conocimiento de este deporte que ya quisieran muchos equipos de primera.
Por ausencias previstas y de última hora el Osaka partía con apenas un cambio de refresco en el banquillo, pero la verdad es que las rotaciones y el desarrollo del partido estuvieron a la altura.
El rival salía sin complejos y con velocidad en sus puntas, aunque sabemos que este es un deporte de espacios, de como crearlos y de como ocuparlos.
El Osaka desde el primer momento buscaba el control del juego sin perder el equilibrio entre sus cuatro jugadores de campo y filtrando pases entre la defensa rival que sembraban la duda e iban generando desgaste defensivo.
Solo faltaba reflejarlo en el marcador, acertar era cuestión de tiempo de estar listo en situaciones de ataque, un saque de banda rápido con remate certero de Raúl, un pase tenso de Alfredo al pivot que deja pasar engañando al portero y una buena acción individual de Nacho II pusieron distancia en el marcador aunque el rival anotó un gol antes del descanso.
Aún así no estaba todo el pescado vendido, además los osakistas a veces son demasiado perfeccionistas y buscaban pulir los defectos y plantear posibles mejoras, los entrenadores hicieron esa labor durante el descanso.
En la segunda mitad atacando hacia la sombra y con el sol de cara, tocaba bregarse en defensa.
Los contrarios se encontraron además con un gol sorprendente en un despeje bomebeado que Sergio no pudo salvar.
El partido se igualaba entrando en una fase decisiva y entonces apareció la otra faceta donde los osakistas tienen su pequeño repertorio y sobre todo la capacidad de decisión en milesimas de segundo. Falta centrada con barrera poblada, doble pase y remate de Santi junto al palo, todo al primer toque.
Y ahí el partido se fue inclinando, el balón tenía dueño: los pies osakeños.
Con anticipaciones, apoyos cortos, rotaciones, cambios de velocidad y llegadas por los tres carriles, en una de esas pase al fondo al pivot que dobla al lado contrario para que Alfredo en llegada fusile. Y el último, saque de banda doble apoyo y continuación, llegando hasta la linea de fondo con pase de la muerte que Nacho II remata.
No hubo tiempo para más, ni hubo necesidad de más, saludos y felicitaciones entre los contendientes, partido entretenido con un rival noble y deportivo.
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