Aunque no matematicamente, el empate cosechado por el Osaka el domingo pasado deja en bandeja el primer puesto del grupo al Racing.
El Osaka jugó un partido tensionado, pensando más en el resultado y en el temor a no ganar que en jugar con su mejor arma que es la experiencia y el juego alegremente ofensivo.
Al equipo le faltó contundencia en ataque y solvencia en defensa en el momento clave.
El partido comenzó con bastante respeto ente los dos equipos para que no se rompiera el juego y no se habilitaran demasiados espacios. Pero a los pocos minutos los dos equipos sacaron a relucir sus defectos sobre todo despistes defensivos. El Osaka intentaba subir la presión por encima de la medular pero aparecían unos espacios a la espalda que siempre encontraban a un atacante rival con el balón encarando a nuestro portero.
Varias ocasiones claras que unas veces Sergio y otras la falta de puntería rival hicieron que el marcador tardara en abrirse, hasta un penalty fallaron, pero en la ocasión probablemente menos clara casi sin ángulo de tiro el Onda Verde puso el 1-0 antes del descanso.
La cara y el gesto de los jugadores osakistas era de desánimo total, estaban como desganados, en la pausa intentos de subir la moral con consignas de aliento para lograr darle la vuelta al resultado y al partido, eso era completamente posible. Los dos equipos estaban muy parejos en todo.
La segunda mitad comenzó con algo más de ímpetu osakista, pero también con algo más de riesgo atrás.
Esta segunda mitad sería más un partido de desgaste y de pelea táctica, con estas premisas el Osaka supo sacar fruto y en aproximaciones trabajadas y peleadas consiguió perforar la portería rival primero con Raúl en jugada trompicada pero no menos que el segundo gol anotado por Santi también en jugada al limite de todo, hasta el remate tuvo cierto suspense.
Se habia logrado lo más dificil, ahora tocaba arragarse al resultado como a un clavo ardiendo, pero el equipo perdía fuelle por momentos, el rival jugó de 5 de campo buscando el empate; los minutos pasaban y al Osaka cada vez le pesaban más las piernas, el rival movía el balón de lado a lado y a continuación metía un pase en la diagonal, la defensa osakeña se resquebrajaba y pedía oxigeno, a falta de 1 minuto en jugada con rechace el rival consiguió su objetivo un empate que les sabía a victoria, no hubo tiempo para más. Dos puntos perdidos y el primer puesto que se esfuma.
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