En la tarde noche del miércoles en el P. La Elipa, el Osaka se enfrentó al Sagrado Corazón de Jesús, que como su propio nombre indica es un equipo formado en un colegio y de "yogurines" estaba formado, eso si eran un montón.
Algún veterano del Osaka decía que cada jugador nuestro tenía la edad de dos de ellos. O sea les doblábamos en años.
Pero lo que tiene este deporte es que hay que pensar con la cabeza y transmitirlo a los pies, y eso parece fácil y no lo es, aunque con los años se aprenden muchos trucos y detalles.
Porque como bien dice un colega mío no se trata solo de correr, hay que hacer muchas más cosas.
Pero vayamos al grano, ellos empezaron con ímpetu intentando encerrarnos atrás, pero enseguida vieron que los osakeños sabían sacudirse el dominio y la presión, manteniendo la posesión y buscando los espacios libres para ir construyendo juego y crear peligro.
El desgaste empezaba a pasar factura, pues los osakeños solo contaban con dos cambios y ellos los hacían a lo ruso, de cuatro en cuatro, aún así hasta la reanudación no se abrió el marcador.
Consiguieron dos goles de ventaja a base de correr, el Osaka empezaba a tener problemas físicos, el cansancio hacía cometer errores y pérdidas que generaban contragolpes muy peligrosos de los "colegiales". De todas formas el conjunto osakeño no se rindió y vendió cara su derrota.
Al final vencieron los del "S.C.J." por la mínima (3-2).
El Osaka tuvo algunas ausencias importantes, pero sobre todo la no presencia de la persona que sirve de conexión entre estos dos equipos, el anfitrión que iba a ser homenajeado Manuel Pascual, majete a la próxima tienes que venir como sea para vestirte de nuevo con los colores osakistas.
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