A partir de ese momento con 2-0 a favor y con una lluvia fina pero constante el partido se igualó en el juego por las dificultades para pasar la pelota en condiciones y mantenerse en pie en una "cancha" muy resbaladiza.
Y así fué todo el partido, los osakistas asegurando la posesión, midiendo muy bien los pases, haciendo los desmarques con cierto cuidado para no caer al suelo y estando bien colocados en defensa para ayudas en los contrapies. Todo eso valía para todos menos para Raúl que seguía corriendo igual de rápido que cuando no llovía y los rivales no podían sujetarle.
Ir por delante en el marcador dió mucha tranquilidad al equipo, que solo tuvo que aprovechar los espacios del equipo rival, que se empleó con más voluntad que acierto y más ganas que conocimiento.
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