El vocablo tenístico viene al pelo para resumir el partido en una sola frase. Y es que no hubo color, solamente hubo disputa los primeros minutos hasta que el Osaka atinó con la portería rival abriendo el marcador y a continuación ir sumando goles sin prisa pero sin pausa.
No hizo falta que los osakistas se emplearan a fondo ni en defensa ni en labores atacantes, el colista demostró su debilidad ofensiva y a duras penas pudo frenar los ataques osakistas que se producían por cualquier zona de la "cancha".
Con el rival jugando "raro y al revés" e intentando parar las acometidas del Osaka, lo mejor era no pensar, darle velocidad al juego y buscar ocasiones que, por cierto, los osakeños fallaron más de lo debido.
No hizo falta ninguna estregia de equipo fuera de lo habitual solamente con la calidad individual en las posiciones de ataque fueron poniendo las bases para dejar un resultado claro al final del partido. Victoria sin más por 6 a 0 y tres puntos.
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