En efecto mucha distancia, bastante más de la que indica el marcador final, porque el Osaka no realizó ningún partido brillante si a eso sumamos las bajas que dejó mermada la rotación osakeña, hizo que al juego del equipo le faltara cierta frescura en la segunda mitad.
Pero vayamos por partes, el parido comenzó en una mañana soleada, con el Osaka bien concentrado para encarrilar el partido sin concesiones contra un rival flojo en los conceptos sobre todo de equipo.
Enseguida el marcador se decantó, el rival colocaba un primera linea de presión, pero con poca idea pues salvado esa oposición los atacantes osakeños se plantaban en la portería contraria casi para empujar el cuero a las mallas. Al descanso 8-1, la segunda parte con juego más deslabazado, el contrario confundió no dejar pensar con faltas a destiempo, pero bueno con el resultado y cierto cansancio del Osaka los minutos fueron pasando hasta el pitido final, otra victoria y tres puntos más para depender de nosotros mismos el día clave.
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