El domingo se presentaba gélido y el Osaka afrontaba el encuentro con numerosas bajas, a penas 5 de campo y uno recién salido de la enfermería, pero el rival fue sencillo.
Solo hubo que hacer que el balón corriera a buena velocidad y mantener esa intensidad durante todo el partido, las ocasiones se iban sucediendo y además con la efectividad quedó un marcador contundente. Hay que decir que el rival tampoco tenía cambios y eso se fue notando según avanzaba el choque.
La próxima jornada es la última antes del parón invernal, en cualquier caso el Osaka no debe confiarse.
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